One-shot Romeo and Cinderella [LenxRin]

Tema en 'Vocaloid' iniciado por Mella, 21 Junio 2011.

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    Mella

    Mella Guest

    Título:
    Romeo and Cinderella [LenxRin]
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Acción/Épica
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    1845
    Romeo & Cinderella.

    Cuando me nombraron delegada de mi curso yo no me esperaba que fuera a pasar esto. Era mi segundo año de instituto, y no seria el unico en el que yo no fuera delegada. Era lo que mis padres querian. Deseaban que yo fuera alguien importante, ya que no era un chico.
    El profesor me pidio que conociera a toda la clase, y la conocia, a casi toda. Habia un chico que solia saltarse las clases, y cuando venia era para dormir. Debia de hablar con él pero, me daba un poco de miedo.
    Un día, el profestor estaba furioso. Habian robado en clase y todo el mundo decia que habia sido la culpa de ese chico. Tenia que hacer algo, asíque fui a buscarle. Le encontre en la biblioteca mirando libros de musica, y luego se fue debajo de un árbol a leer las partituras. No me parecio tan mal chico, y entonces decidi hablar con él.
    -Si te quedas mucho tiempo debajo de este árbol te caera un gato.
    -¿El tipico gato de las peliculas que se queda atrapado encima de un árbol?
    -Ese mismo. Soy Rin.
    -Len-dijo sin apartar la mirada de las partituras.
    Entonces le sono el estomago y se puso rojo.
    -Ops...-por fin me miro.
    -¿Quieres compartir mi obento?-le pregunte sonriendo.
    -Claro-me devolvio la sonrisa.
    Nos lo comimos y hablamos. Len era un chico majisimo, y le encantaba la musica como a mi.
    -¿Nunca has ido a la tienda de la estación?
    -No, no suelo salir mucho.
    -Pero Rin, es la mejor tienda. Ahora no hay clase, ¿quieres que vallamos?
    -Solo si me prometes que iras a hablar con él profesor.
    -Tss. Me echara la culpa de algo que yo no he hecho
    -Si no has sido tú, ¿por qué no se lo dices?
    -Porque no me creera. Además, a esa hora estaba echandome la siesta debajo de este árbol.
    -Haremos una cosa, dire que yo estaba contigo. Así no te echaran la culpa.
    -Vale.
    Despues de salir impunes del despacho del profesor, salimos del colegio.
    -¿Vamos a la tienda?
    -Vale, pero no puedo tardar mucho. A mis padres les gusta que llegue pronto.
    -Tranquila-dijo subiendose a una moto.-Te llevo.
    -Oh, claro-me monte.
    Fue muy divertido. Jamas habia montado en una moto, y nunca pense que fuera a hacerlo. Me lo pase muy bien y luego me llevo a mi casa. Len era genial. Dias despues seguimos haciendo cosas juntos. Cuando estaba con él mi corazón latia fuertemente.
    -Oye Rin, mañana es la fiesta de navidad, ¿vendras conmigo?
    -Eh... Sí-respondi sonrojada.
    -¿Por qué te sonrojas?
    -Esto... Yo...
    Entonces me cojio la cara y me beso. Mi corazón casi se salia de mi pecho. Len me habia robado mi primer beso pero estaba feliz.
    -Lo siento, Rin. No me pude aguantar.
    -¡Len!-le abrace.
    Era todo un cuento de hadas. Precioso, nos mirabamos, sonreiamos y se nos coloreaban las mejillas. Si el ruido de el colegio lo hubiera permitido, incluso escuchariamos los latidos de uno y del otro. Despues de que todo él mundo se fuera, fuimos a la sala de musica y mientras que él tocaba yo cantaba.
    -La malvada flor, steadly wither, con una gama de colores.
    Todos siempre la conoceran. En efecto, fue la hija del mal.
    -Rin, me encanta tu voz-dijo terminando de tocar.
    -No seas tonto, no es nada del otro mundo.
    Mientras que hablabamos el profesor escuchaba detras de la puerta. Estaba furioso, era un profesor muy joven, y era su primer año, no podia permitir que su alumna favorita estubiera enamorada del chico que siempre se metia en lios. Fue a su despacho y marco el telefono de mis padres.
    -¿Hola? Buenas tardes, soy el señor Shion, el profesor de su hija.
    -Así, digame-dijo la voz de mi padre al otro lado del telefono.
    -Vera, su hija no ha llegado a casa porque esta con un chico aqui ensayando musica. Estaria bien pero ese chaval no es buena pieza. ¿Entiende lo que digo?
    -Sí, perfectamente.
    -Queria hablar con ustedes sobre ello. Su hija es una chica muy inteligente y preciosa, se merece algo mejor.
    -Muchas gracias, profesor Shion, tomaremos medidas.
    El profesor colgo con una sonrisa y volvio a la sala de musica. Nosotros ya nos ibamos pero no nos dejo.
    -Por favor profesor, llego tarde a casa-le rogue.
    -Vete, Rin.
    -¿Y Len?
    -Tiene que quedarse, esta castigado por usar los instrumentos sin permiso.
    -¡Pe-pero...!
    -Tranquila Rin, vete a casa. Mañana nos vemos en clase.
    -Claro, adiós-dije marchandome con lagrimas en los ojos.
    Era todo injusto, el profesor Shion odiaba a Len, pero yo le queria, y al parecer el profesor Shion me queria a mi. Al día siguiente, en clase, Len estaba ausente. Era como siempre, pero esta vez no me miraba si quiera.
    -<<Jo Len, ¿qué te pasa?>>
    -¡Señorita Rin! Digame que piensa sobre el cuento que acabamos de leer.
    -Pues-dije levantandome.-Pienso que dejo su zapato aproposito. Queria que el principe la siguiera y la encontrara.
    -Buen pensamiento. ¿Y usted, señor Len?
    -¿Eh? Pienso lo mismo.
    Me sente mirandole y cuando acabo la clase me acerque.
    -¿Qué te pasa?
    -Rin, el profesor Shion va a ir a hablar con tus padres hoy, ¿verdad?
    -Sí, pero yo no estare. Voy a ir a comprarme un vestido, para mañana...
    -¡Es verdad! ¡El baile!
    -Venga Len, vamos a comer afuera.
    Despues de ir de compras, fui a mi casa algo cansada, no sabia que me esperaba.
    -Mamá, voy a mi habitación.
    -Espera Rin, tu profesor ya se va, ven a despedirte de él.
    -Claro-respondi bajando las escaleras.-Gracias por la visita, profesor Shion.
    -Fuera de clase llamame Kaito, y gracias a ustedes por la hospitalidad. Tengo que irme, mucho gusto-dijo saliendo.
    -¡Adiós!
    -Tu profesor es un buen chico, tiene buena familia, buen puesto de trabajo y es joven y apuesto.
    -La verdad que sí, mamá. Voy a irme a mi habitación.
    -Espera, ¿no quieres un dulce?
    -No gracias-me subi.
    Ya era el día siguiente, me vesti y me recogi el pelo todo lo bien que pude. Ya llegaba la hora y Len me esperaria fuera para que mis padres no se enteraran de que estaba saliendo con un chico. Baje las escaleras, me despedí de mis padres y salí.
    -Hola Len.
    -¡Rin! ¡Estas preciosa!
    -Gr-gracias-me sonroje.
    -Te he traido estas rosas.
    -Eres un cielo, Len-sonreí cogiendolas.
    -¡Rin!-grito mi padre desde la puerta.
    -¡Oh no!
    -¡Rin! ¡¿Qué haces juntandote con esta calumnia?!
    -¡Pe-pero papá!
    -¡Tú! ¡No vuelvas a juntarte con mi hija!-dijo mi padre dandole una bofetada a Len.
    -¡Oiga!-se quejo él.
    -¡Len! ¡¿Estas bien?!
    -Vuelve dentro, Rin.
    -¡No papá! ¡Sueltame! ¡Len!
    Cuando entre les grite a mis padres lo mucho que les odiaba evitandoles escuchar cosas como ''es por tu bien'' y me encerre en mi habitación. Siempre hacia lo que me pedia, era la niña perfecta, pero no me dejaban enamorarme del chico que quisiese. La ultima imagen de Len que tenia en mi cabeza, era el con la cara roja de la bofetada de mi padre, y lagrimas callendo por su cara en la puerta de mi casa. Y eso me dolia.
    -Len...-lloraba en mi almohada.
    Entonces oí como una piedrecita tocaba en mi balcón.
    -¿Eh?-lo abri.-¡Len!
    -¡Rin! ¡Espera, subire!
    -Oh, Len... Pense que no querrias volver a verme-me abrace a él.
    -Tranquila Rin, te quiero, no te dejare.
    Quedamos para él día siguiente, A él lo echaron del instituto sin razones exactas, asíque hasta la noche no le pude ver. Me pinte los ojos y me puse un pijama de encaje negro cuando se suponia que estaba durmiendo. Entonces sono el reloj, significaba que eran las doce, y mis padres se iban a dormir.
    -Buenas noches, papa, mama. Espero que gocen de buenos sueños. Es la hora de ir a dormir-pense en alto.
    Yo estaba tan nerviosa que tenia hambre y coji una manzana, pero cuando me la iba a comer llego Len. Se quito los zapatos y me miro con su preciosa sonrisa.
    -Buenas noches, princesa. Tratare de no morderte, y de tratarte con delicadeza. Te quiero demasiado para hacerte daño.
    Mi corazón casi se me salia del pecho. Se hacerco a mi y me tumbo en la cama, tenia miedo, pero queria hacerlo. Además, su sonrísa me tranquilizaba.
    Mientras me besaba empezaba a recordar cosas del pasado, como cuando mis padres no me dejaban jugar y me obligaban a estudiar. Siempre fueron muy estictos, y encima ahora querian que me casara con mi profesor. Pero esta vez no se saldrian con la suya.
    -Rin, ¿te das cuenta de que somos como Romeo & Julieta?
    -Sí, pero no me llames así. No quiero que nosotros también acabemos en tragedia.
    -Pues entonces, como dijistes en clase, como la Cenicienta- decia mientras que jugaba con el encaje de mi pijama.
    -La cenicienta, ¿eh? ¿Sabes? Siempre he querido ser como ella, que a las doce se pare el tiempo y pueda estar con mi amado escapando de los villanos.
    -Entonces somos como Romeo y Cenicienta. Ahora que lo veo, te has pintado.
    -Sí. Prometo que mañana me portare bien, aunque hoy...
    Sonreimos los dos.
    -Ven aquí mi Romeo y escaparemos juntos de este horror-dije abrazandole.
    Despues de esa charla empece a recordar lo que dije en clase. Escapar de los villanos, dejando mi zapato de cristal para que mi principe me siguiera pero, pensandolo bien, el jamas dejaria que me fuera de su lado.
    -Aunque mi corazón esta vacio solo tu puedes llenarlo todo. Y aunque no es un trabajo facil hacer eso, solo quiero que tu lo sacies.-dijo enseñandome una cajita.
    Una cajita que habia querido ver desde que era pequeña. Era la cajita de la felicidad.
    -Oh dios...
    Todos mis pensamientos se volcaron en <<Oh dios, ayudame a decidir rapido o si no lo perdere...>>
    -Sí quiero Len, pero... Mis padres y su codicia, solo piensan el algo que yo no quiero en mi futuro.
    -Pues escapemos juntos.
    -... Sí.
    Acepete. Despues de vestirme y coger algunas cosas de necesidad me asome al balcon y Len me esperaba abajo con los brazos estendidos. Queria a mis padres pero no me queria casar con el profesor Shion, y preferia ir con la verdad antes de que el lobo me comiera. Entonces escribi una nota y la deje encima de la cama con la manzana para que no se volara con el aire.
    -Vamos Rin.
    -Sí-dije lanzandome.
    Al cogerme nos pusimos a reir y nos fuimos. Todavia no me puedo imaginar la cara de mis padres cuando descubrieron que me habia escapado. Seguro que mi madre puso una cara de horror y mi padre enfadado porque no le habian salido los planes. Pero a Len y a mi, todo nos iria bien de ahora en adelante. Y eso estaba bien, ¿no?
    Firmado: Rin Cenicienta.
    Fin.
     
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