Un recuerdo de la Ciudad Babilónica
Publicado por Octubre De Babilonia en el blog El blog de Octubre De Babilonia. Vistas: 357
{Lo relataré en tercera persona y en primera, a veces.}
Inicial.
Harán unos trece mil años antes de Cristo, o eso es lo que se piensa, existió una prominente y hermosa ciudad, que procuraba almacenar cuán información e historia de otras civilizaciones, ya sean de esta dimensión o de otras, un punto neutral.
Eso se pensaba..~
— Quiero imaginar que nosotros éramos ilusos en esos sentidos, a pesar de tener lagunas en mis recuerdos, puedo procurar lo bello de nuestra civilización. Cosa que la multitud actual de este siglo 21 no puede creer. ¿Pero qué mas puedo demostrar a oídos sordos y orbes llenos de cataratas de mala información en libros cuyas letras declaran lo que quieren, si han de ganar la guerra? Es así, que planeo contaros un poco quién soy y de dónde provengo, estén o no de acuerdo si es real o ficticio, sólo se puede suponer.
Un castillo abierto en par y par, dónde la gente del pueblo ingresaba a sus anchas sin temor ni remordimientos. Tan sencillo, tan luminoso y con toques de cariño entre los reyes ancianos y los que regían en ese instante. Se decía de aquella ciudad que lo que mas maravillaba era el don del verbo, aquel que con una sola pronunciación las palabras se materializaban cobrando vida de una forma poco común y tan peligrosas que incitaba a los demás a respetar ciertas connotaciones.
El pueblo compuesto por varias razas, vivía en armonía. Había desorden cómo en todos lados, era así, sin tapujos de represión y la armonía de la naturaleza brillaba en su esplendor. ¿Quién lo diría? Los vecinos próximos de los reinos cardinales cómo solían llamarse entre la gente, a veces comercializaban con esta hermosa ciudad que conocía su territorio y procuraba no sobrepasar los límites para no molestar a los demás.
— Debo aclarar que ciudad se refería a país, éramos tan grandes cómo lo sería un país europeo o un país sudamericano. Éramos..~ duele la verdad, mencionar eso. Quisiera que no usasen nuestra raíz cómo algo que no tiene alma. Éramos puros e inocentes, y no deseábamos el mal a nadie. Las ciudades que aparecen en la Biblia son ciudades cómo las de ahora, no eran países y no pertenecían al territorio Babilónico. Es una gran mentira, sois ingratos.
Fue certero prever que los tesoros intangibles que llegaban a la ciudad de Babilonia no tuvieran ojos perversos y deseos lujuriosos sobre el tema.
a InunoTaisho y elizabeth wolf les gusta esto.
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