Soledad
Publicado por Lucas Diamond en el blog Blog de Lucas Diamond. Vistas: 761
Quiero contar algo que me ha pasado y en cierto modo reflexionar. Estoy un poco hasta los huevos de la vida ahora y parte surge de esto y otra parte no sé, simplemente estoy irritable. O bueno, sí que lo sé, pero eso es otra historia. En cualquier caso, hoy ha sido un día MUY largo. Es complicado de explicar, digamos que toda la mañana anunciaba lo que sería el resto de la tarde, y a cada rato iba a peor. Mi mente se distraía con mucha facilidad y derivaba siempre en el mismo pensamiento: frustración. Sí, creo que es la palabra que mejor me define desde hace mucho tiempo, más del que podáis imaginar.
En fin, podría explicar aaaampliamente todo el contexto de lo que me sucedió hoy, pero ni me apetece escribir tanto, ni aunque me apeteciese lo haría.
Dentro de todo lo que me ha pasado, voy a centrarme concretamente en lo que me ha rematado. Soy una persona pesimista y triste, desde hace unos años atravieso una situación triste, y hoy estaba triste de por sí. ¿Resultado? No muy bueno.
En el recreo, como acostumbro, me reuní con Andrea antes de bajar al patio y fuimos a comprar al quiosco para que desayunase algo, y luego nos dirigimos a las pistas como siempre. Para "estar con nuestros amigos", ¿verdad? Claro que sí. Porque es así, estamos con ellos. Físicamente, estamos allí. Físicamente, estaba con Isabela, Natalia, Anabel, Elvira, Alejandro, Fran, Carmen, Miguel, Alba, María... Pero no. Lo único que había allí eran cuerpos. Yo estaba solo. Absolutamente solo. Aviso de que de todo lo que diga en esta entrada excluyo a Andrea, véase en este ejemplo: no estaba solo, estaba con ella y me sentía acompañado, pero quiero hablar de mi relación con respecto al resto de personas.
Hoy me di cuenta de que estar rodeado de gente no es estar acompañado, ni mucho menos. Hace año y medio me di cuenta de que me siento desencajado en mi instituto. De que no tengo amigos allí, no hay persona alguna en la que confíe y no hay persona con la que me sienta plenamente a gusto. No hay persona con la que deje de sentirme solo. Y es gracioso hasta cierto punto, ¿no creéis? Probablemente, llamadme vanidoso si queréis, pero todos los estudiantes de mi promoción me conozcan; probablemente (y además lo sé de primera mano), todos me quieren y me aprecian; probablemente ellos se sienten cómodos conmigo. Pero por desgracia no es recíproco.
Me he sentido despreciado.
Durante mucho tiempo, sí, pero hoy concretamente. Me he sentido totalmente despreciado, totalmente marginado. Al llegar a las pistas en el recreo me senté y me puse a ver a mi alrededor. Isabela estaba sentada con Miguel algo alejada, y no hizo ningún ademán de acercarse. Natalia, Anabel y Elvira estaban detrás de mí, hablando a lo suyo; tres chicas a las que aprecio mucho y sé que me aprecian, pero no por desgracia amistades verdaderas (no necesito más que ver cómo se reúnen en grupo las tres para contarse cualquier cosa, ¿acaso les importa que yo lo oiga? ¿No soy lo suficientemente buen amigo como para querer contarme algo que te ha pasado, si te has hechado novio o qué onda?). Y luego, el resto de muchachos jugando a voley en la pista.
Y yo ahí, sentado contra una reja. Viendo el tiempo pasar, odiando cada puto segundo de ese recreo.
Aún sigo sin entenderlo. De verdad que no puedo comprenderlo, no sé qué les pasa por la cabeza. El año pasado cuando fue mi cumpleaños invité a cenar a una par de personas con las que no suelo salir (por circunstancias de la vida), pero lo hice de mil amores. Lo hice porque quería, porque me apetecía que estuvieran conmigo y que pasáramos el día juntos. ¡Coño, los quiero! Y este año me encuentro con que ninguna me hace caso. ¡Pero hey, no me ignoran! Me saludan y mantienen cualquier conversación trivial conmigo, pero no es eso lo que busco, por desgracia.
Ugh, tengo la terrible sensación de que no me estoy explicando nada bien; estoy mezclando ideas y sentimientos y al final está quedando un batiburrillo caótico e inconexo, inentendible. No sabéis de verdad la rabia que me da no poder expresarme en estos momentos.
Pondré un ejemplo, para el cual diferenciaré dos grupos. El primero es mis grupo de amigos, "la panda", si lo queréis llamar así. Esa panda de gente a la que se supone que quiero, con la que se supone que salgo, que se supone que son mis amigos y en la que se supone que debo confiar. Dentro de la cual está una homófoba racista, un inculto postureta homófobo y racista, una chica que ama intensamente a cuatro pelagatos que conoció el año pasado pero a mí me cambiaría por dos euros y a la que parece que le molesta mi presencia cuando salgo, y un tipo al que... bueno, este último es difícil de explicar. Un tipo complicado, aka Fran.
El segundo, es un grupo de gente coherente, no como en el que estoy metido. Estudiantes de mi promoción como los que he nombrado antes, agradables, amigos de sus amigos (aunque por desgracia se ve que yo no estoy en ese grupo).
Bien, expongo el caso. La semana pasada (o la anterior, no recuerdo), fue la noche de puertas abiertas de la universidad, la noche de los investigadores. Llevo AÑOS queriendo ir con mis amigos, me da igual con quien. Yo quería ir con la panda, con los que llevo AÑOS precisamente saliendo, y nunca fuimos (oh, salvo un año en el que VAYA, no pude yo porque tenía un examen de Cambridge :3). Este año ya han pasado de mi culo de forma descaradísima, y ya ni nos vemos ni salimos juntos. ¡Y vaya casualidad, este año han ido! Sí, han ido ellos. El que ni siquiera tenía intenciones de ir a la universidad, la que hace chuletas en todos los exámenes y la que aún está aprendiendo a sumar, restar, multiplicar y dividir. Otra cosa no, pero fotos se hicieron a mansalvas.
Por otro lado, el segundo grupo también quedó para ir. Anabel, Natalia e Isabela hablaban de ello todos los días a la salida, pero ni por asomo nos dijeron nada para ir con ellas (las amistades bonitas donde las haya).
Ese mismo día salí a otra cosa con Andrea y a la vuelta a casa nos encontramos a Anabel y Natalia, quienes se habían rajado, y a Alejandro y Miguel, quienes nos dijeron que los acompañáramos. Así lo hicimos y pasamos un día estupendo; aun siendo segundo plato dicho mal y pronto me reí y me divertí. ¡Y ellos también, yo lo sé! Entonces, ¿cuál es el problema? ¿Por qué no podemos repetir y salir algún otro día todos? ¿Por qué en el recreo nadie se acerca y se sienta a mi lado, por qué parece que no existo?
Es muy triste, y como ya he dicho antes y creo que define muy bien mi situación, me siento despreciado.
En otra ocasión, Alejandro le dijo a Fran, uno de los más cercanos a mí, que me avisara para ir a jugar a voley con ellos. Ese día me sentí muy mal porque solo veía fotos subidas de ellos jugando mientras yo estaba muerto del asco en casa; tiempo después me enteré de que Fran nunca me dijo nada.
¿Más cosas? Alejandro creó un grupo de voley y le dijo a Fran que metiera a Andrea, pero no dijo nada de mí. Me extrañó cuando me lo dijo Andrea, pensé que no querrían que estuviera o que simplemente se habían olvidado de mí, pero lo que más me molestó fue la respuesta de Fran. "Alejandro solo me ha dicho que te meta a ti". ¡Claro, hombre! A mí si me dices que meta solo a Andrea, como amigo suyo que soy, ni se me pasa por la cabeza preguntarte "oye, ¿y a Pablo no? ¿Se te ha olvidado decírmelo o es que no quieres o qué...?"
Es de este modo como poco a poco, día a día, me voy sintiendo solo y mi último curso de bachillerato se me hace horrorsamente largo y tedioso. Y esto culmina con el día de hoy, en el que, pese a estar rodeado de todo el mundo, estaba solo en medio de la pista, al igual que llevo solo tanto tiempo. Por desgracia, no veo otra solución que esperar a terminar de una vez.
Lo más gracioso es que soy una persona soñadora, bastante, ni yo mismo sabía cuánto. Y ahora a cada rato deseo como nunca lo he hecho una ciudad grande, deseo con toda mi vida la independencia y deseo un futuro distinto a lo que llevo.
No debería estar escribiendo esto, supongo. Son reflexiones personales fruto de un momento de calentura, luego se me pasará y me arrepentiré de las cosas que he dicho y de pensar mal de tanta gente. Pero bueno, que me quiten lo bailao. Hay tantas cosas que me gustaría decir y no lo hago...
Muchas gracias a quien lo haya leído y buenas noches.
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