Situación mundana; situación extraña. [Sick]
Publicado por Kaisa Morinachi en el blog Crazy house. Vistas: 95
Ehem, yo soy muy fan escribiendo de estas niñas, me entretiene mucho (?) Así que... No sé, hay relatos que son más serios, pero otros son totalmente... Randoms, así que ni idea.
Situación mundana; situación extraña.
—¡Hey, hey, hey, dame un abrazo, dame un abrazo! — La tuerta le zarandeaba el brazo de manera frenética, aunque más parecía que su objetivo era zarandearse ella que la extremidad ajena, ya que el brazo apenas se movía y la tipa de largos cabellos giraba sobre su propio eje. Si, definitivamente el objetivo final era zarandear su propio cuerpo y soltar estupideces por el mero placer de que la otra escuchara su voz.
Pero la rubia no sabía que tan en serio debía tomar las palabras de la enana, a veces parecía hacer acciones sin sentido y vacías, en otras en realidad parecía ocultar segundas intenciones hasta en el más mínimo movimiento. No estaba acostumbrada a lidiar con personas como ella... Bueno, más bien, no le gustaba lidiar con nadie dentro de la escuela. Ella deseaba pasar desapercibida, pero con las más raritas del curso —la del problema ocular ya mencionada y la tipa de coletas— le era muy difícil lograr su objetivo de no llamar la atención de nadie a su persona. Ni siquiera entendía como había llamado la atención de ellas.
—¡Oh! ¿Estamos ofreciendo muestras de afecto? ¡Ofrezco un beso! —dijo de manera monótona la de coletas, quien tenía una expresión neutral y las manos entrelazadas tras su espalda. A pesar de la nula expresión por su parte, la más alta del lugar sabía que en el fondo esa tipa debía estar regocijándose por dentro: le estaba poniendo a prueba... Eso o en realidad no tenía sentido de lo que era pudor.
Quería tan solo escapar de ahí, se estaba empezando a desesperar.
Eran muy ruidosas y ya había soportado distintas propuestas: que hicieran una coreografía de algo, subirse a los techos de las casas que estaban tras cruzas la muralla que marcaba el limite de la escuela, que fueran a coquetear chicos guapos, que fueran a jugar una visualnovel barata de internet en las computadoras de la escuela, etc, etc. Todas eran palabras que escapaban de la boca de la de hebras moradas, para que poco tiempo después la del vestido con tutu saliera con una propuesta similar, pero más extremista.
Para su suerte, vio a lo lejos pasar a aquella chica mundana de llamativas prendas rojizas: Ringo.
Vio la oportunidad de pasarle la maldición de lidiar con esas tipas a otra persona. Ringo Rojas era alguien muy normalita, una chica promedio, ni muy sociable ni tan retraída; estudiosa, pero no matea; con buena condición física, pero sin llegar a ser deportista. De seguro que sacaba algo bueno de ello.
Se zafó con extrema facilidad de la chica que zarandeaba sus brazos —aunque tampoco es que la del parche hubiera puesto empeño en no dejarla escapar— y, mediante largas zancadas, pero sin llegar a correr, alcanzó a llegar donde Ringo, quien iba caminando quien sabe hacia dónde. La agarro de los hombros y con delicadeza la hizo voltearse en dirección a las otras dos chicas, que algo desorientadas por su repentina desaparición, la persiguieron tal enjambre siguiendo miel.
—Rojas —. Le llamó por su apellido—. Por favor, librame de ellas —. Susurraba al lado de su rostro, observando a las chicas que ya estaban casi frente de ellas. El rostro de la pelirroja explayó confusión: primero; no entendía desde cuando la rubiecita había agarrado confianza en ella. Segundo; ¿por qué creía ella que era una buena opción para lidiar con esas tipas? ¡Si con suerte les pedía una goma en clases! Aparte, debía admitir que le daba algo de corte dirigirle la palabra a cualquiera de las dos.
Pero no pudo decir nada, porque las petizas ya estaban frente suyo.
—Oh, así que el antílope ha decidido esconderse tras... — La de coletas le dio una mirada de arriba a abajo a la individua nueva. Si le conocía, pero nunca le había llamado la atención. Tras su observación, volvió a dirgirle la palabra a la alta, sin perder su inexpresión — Un conejito, pensando que eso le defenderá de sus depredadores.
La chica de moradas hebras soltó una risa nasal ante la expresión de su compañera, Rojas solo empezó a sentirse más y más incomoda, a lo que la rubia solo suspiro pesadamente. Ante el suspiro, la chica del parche pareció reaccionar.
—Oh... Bueno, si no querías estar con nosotros lo hubieras dicho desde un inicio ¿No? — Se escuchaba dolida, como si le ofendiera que no quisieran pasar tiempo con ella. Eso molesto a la rubia, pero no exteriorizó nada. — No voy a obligarte a estar conmigo si no quieres.
Y sonaba enojada, pero es que en realidad estaba ni ahí con hablar con la tal "Ringo", y ya se había excedido mucho con el espacio personal de alguien tan retraído como la tipa alta; quería molestarla, no espantarla. Ya no le interesaba estar más ahí.
>> Nos vemos —finalizó cortante la del parche y se marchó sin más, en busca de otras personas con quienes pasar el rato. Todas la vieron alejarse a lo lejos, pero después fue la de coletas quien cambió primero el objetivo de su mirada. Observó a la esbelta, cruzaron miradas en silencio. Después, bajo lentamente su atención hasta toparse con lo ojos de pelirroja. Intercambiaron miradas ellas también, cosa que incomodó de sobremanera a la de rojas prendas.
—Adiós —dijo sin más dirigiendo su mirar a un punto neutro, dándose media vuelta para marcharse.
Y ahora, tan solo Ringo y la "Antílope" fueron las que vieron a la de coletas marcharse indiferentemente.
Se quedaron un tiempo ensimismadas; la rubia nunca soltó los hombros de Ringo.
—Son muy raras.
—Concuerdo.
—Aunque... Tú también, por juntarte con ellas... Digo, sin animo de ofender —comentó la más baja, la otra sintió como los hombro ajenos se encogían un poco.
—Lo sé, no te preocupes. Gracias por ayudarme, creo que las espantaste. — La rubia soltó los hombros de la otra y le dio unos topecitos con la palma de su mano en la cabeza rojiza. — Eres mi salvadora, adiós. — Y se marchó sin más.
Y así, sin siquiera darse cuenta, Ringo quedó completamente sola otra vez: había olvidado completamente a donde se dirigía antes de que la rubia y el dúo de raras le interrumpieran. Maldijo su memoria, pero justo sonó el timbre que indicaban que debían volver a clases. Se encogió de hombro.
"Ya qué" Pensó.
... Oh, genial, las cuatro se volvieron a reunir al subir las apelotonadas escaleras.
—¡Hooola de nuevo! —habló exagerada la del parche.
—Creo que el destino a querido unirnos —agregó la de coletas... ¿Estaba sonriendo?
—S-si... al parecer —respondió, sin saber como lidiar con ellas, Ringo.
La rubia solo se abrió paso como pudo entre los estudiantes para alejarse lo más rápido posible de las dos hiperactivas.
(Ya se acabó el escrito)
Bueno ¿Qué decir? Quedaron muy caricatura esta vez. No tomen el relato en serio, por favor, porque no está escrito con seriedad.
a InunoTaisho le gusta esto.
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