Se mío y yo seré tuyo (CielxSebas) Kuroshitsuji Cap 8Cuando el amor se convierte en obsesión

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Una vez recogido el sobre y la flor Sebastian lo llevó a la habitación del conde que aún dormía profundamente y lo dejo cuidadosamente al lado suya encima de la almohada salió del cuarto cerrando la puerta sin hacer el más mínimo ruido, después de media hora, se oyó un grito procedente de la habitación de Ciel, sobresaltando a todos los que se encontraban en la mansión, Sebastian corrió como viento que lleva el diablo, entrando precipitadamente en la habitación descubriendo aun conde consternado abrazándose sus rodillas en un rincón estaba aterrado.-¿Boochan que le ocurre?-Esa maldita flor, que hace aquí...Ha venido a torturarme....Sebastian reparó por fin en la flor que yacía en el suelo junto con la carta.-Sebastian...quémala, haz lo que quieras con ella pero sacala de mi vista...(su mirada era de puro terror como si hubiera visto a la mismísima muerte aunque para Ciel aquella flor era lo que significaba la muerte de su ser más querido).-Como desee amo.-En el sobre pone quien la ha enviado quien es el causante de tal acto.-Si me permite, sólo es una flor Ciel no tienes nada que temer.Ciel la observó con más detenimiento era negra sí pero no era idéntica a la de su sueño.-Dame le carta.Sebastian le ofreció el sobre que Ciel abrió para proseguir la lectura.Querido conde, le envío este presente como muestra de mis sentimientos más profundos hacia usted, consérvela como muestra de que los acepta, lo sabré inmediatamente, en el caso de que ocurra lo contrario también me enteraré y obtendrá consecuencias.Posdata: Le estaré vigilando Ciel Phantomhive siempre lo haré.Aquellas palabras guardaban un tono amenazador, pero Ciel no quería tener aquella rosa por más tiempo cerca de él, sí le ocurría algo siempre tendría a Sebastian para protegerle.-¿Ciel ha cambiado de idea?- No, deshazte de ella, no quiero tener esa abominación cerca, me produce un profundo rechazo, me enferma.-Como desee amo, regresaré enseguida con un té para calmarle los nervios.Puesto que Ciel temblaba como una hoja caduca a punto de caer del árbol al comienzo del otoño.Alguien desde las sombras en la rama de un árbol lo escuchó todo.-Abominación dices...Lo vas a lamentar Ciel...Creo que ya es hora de que pase a la acción.Continuó allí inmóvil, escuchando atentamente para descubrir que punto débil tenía Sebastian o que punto débil tenía el propio Ciel, que podía hacer para destruirlo completamente sin tener que mancharse sus delicadas manos con su sangre, tenía que ser obra suya propia y no ajena.Ya de vuelta Sebastian depositó una taza de té en la mesilla de noche y se aproximó al conde que seguía abrazado a sí mismo con los ojos entrecerrados, le cogió en brazos, Ciel se sobresaltó y le propinó un puñetazo.-Se-bas-tian...Lo siento (tartamudeó el pequeño).-No se preocupe, le asusté, debí haber llamado antes de entrar. (depositó el cuerpo sudoroso de Ciel en la cama, lucía como enfermo, estaba más pálido de lo normal y su respiración era dificultosa y pesada, se le veía débil y muy asustado ,todo aquello le había afectado en muchos ámbitos no sólo en lo emocional si no también lo físico, su joven amo resultaba un niño tan frágil y quebradizo como el más fino cristal, el lo sabía, sabía hasta que punto se llegaba a sentir mal aunque el pequeño no lo mostrase debido a su orgullo.-Tome, beba un poco de té le calmará (ofreciendo la taza de té que Ciel cogió con su mano temblorosa, Sebastian por miedo a que se le derramará encima el té hirviendo lo ayudó aproximando la taza a sus labios).Aquel líquido dorado entraba por su garganta seca calmando sus nervios, reconfortándolo.-¿Puedo hacerle una pregunta?-Si.-¿Por qué le ha afectado tanto recibir ese obsequio-Debido a que me pareció que aquella rosa era la misma que aparecía en mi pesadilla, pensé que mis tormentos se harían realidad.-Era eso, temió por mi vida.Ciel asintió.-Que tierno por su parte boochan pero no tiene de que preocuparse no podrían hacerme nada ya que el único daño que pueden hacerme a mí es hacerle daño a usted y mientras que yo pueda protegerle, no correremos peligro alguno, puede descansar tranquilo le avisaré cuando esté la cena.Aquellas palabras le bastaron a quienes estaban escuchando.-El amor que os procesáis será vuestra perdición, os destruiré os aplastaré como a unas hormigas será vuestro final, por fin podré ver a Sebastian Michaelis totalmente hundido y por fin obtendré mi venganza, dos pájaros de un tiro.-Sebastian espera, quédate conmigo, mi cena puede esperar, no tengo demasiado apetito, túmbate a mi lado por favor.Sebastian se tumbó en aquel lecho al lado de Ciel que se refugió en su pecho, el mayor lo rodeó entre sus brazos acunándolo protegiéndolo. Se había hecho la promesa de que jamás volverían hacerle daño alguno y no quería faltar a su promesa, si lo hacía se rompería el contrato y tendría que abandonarlo y eso no lo permitiría, no podía dejarlo solo, se incorporó de la cama con mucho cuidado y bajó a la cocina, tenía en mente prepararle algo ligero para que se acostase temprano debía descansar ya que aquellos días habían resultado muy duros para él, después de unas débiles cavilaciones regresó a la habitación de su querido boochan.-¿Sebastian ya está hecha la cena?-Pensé que dormía.-Me desperté cuando te fuiste.Sólo quería avisarle de que la cena está lista baje cuando desee-Súbela al estudio necesito pensar que voy hacer con la persona que me ha enviado esto. (Estrujando el papel entre sus manos).Al rato Ciel ya se encontraba en el estudio con la cena servida meditando sobre que hacer y quien sería tal personaje, lo encontraría y acabaría con su miserable existencia, golpeó la mesa con uno de sus puños soltando toda la rabia que tenía en su interior, lastimándose la mano en ello.-Boochan, no debería hacer eso, se está lastimando usted más de lo que ya está. (Cogiéndole la mano dolorida).Ciel suelta el agarre de malas maneras.-¿Le ocurre algo?.-No necesito de tus cuidados.-Sabes una cosa resultas demasiado orgulloso para ser sólo un crío. (Sale de la habitación en busca de hielo y unas vendas y regresa a los segundos de haberse ido). Tenga póngase un poco de hielo, si no se le hinchará y le dolerá más.Ciel coge a regañadientes la bolsa de hielos y se la aplica en la mano.-Sebastian, ¿Puedo hacerte una pregunta?.-Desde cuando me pide a mí permiso para hacer algo.Ciel pone cara de pocos amigos.-¿Sabes quien puede estar detrás de todo esto?.-Tengo algunas intuiciones pero no estoy totalmente seguro de ello.Sebastian en verdad ya sospechaba de cierto demonio y de aquel niño retorcido y perverso que lo acompañaba, debido al trazo de la letra de la carta, esperaba encontrarles antes de que le sucediera algo a Ciel ya que si repasase algo sería única y exclusivamente culpa suya.-¡Por que si tiene alguna idea no ha ido ya a investigar y solucionar todo esto, para que yo deje de atormentarme!.-Estoy esperándo su orden.-Sebastian, te lo ordeno, ve y encuentra a quien esté detrás de todo esto pero tráeme a quien sea vivo quiero ser yo quien acabe con esto de una vez.-Yes my lord.Después de recibir esa orden salió de la mansión en busca de esa pareja que tanto dolor estaba causando en su joven amo.
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