Reformar

Publicado por Kaisa Morinachi en el blog Crazy house. Vistas: 117

Una palabra a caído en mi boca y agarró demasiado significado: Reformar.

Busco reformar cosas, se relaciona a mi pasión por crearlas (dibujo, personajes, escenarios imaginarios, etc), pero agarra una posición terrenal, por decirlo de alguna manera. Histórica, puede ser, porque solo se puede reformar algo que ya a sido forma.

Entra al baile el orgullo, el prejuicio, la inconformidad y el desacuerdo. La primera y la última de esas palabras me generan especial temor. Y es que mi mayor problema es querer reformar personas, actitudes, gustos, cuando creo que eso está mal.

Podemos brindarle ayuda a los otros, mostrarles un camino, abrirle el abanico de posibilidades, pero dudo que tengamos el real derecho de reformar a otros, porque sería más bien imposible, no sería un cambio natural y sincero, más bien un adoctrinamiento (bastante egocéntrico de mi parte, de todas formas)

Por lo que decidí explayarlo, buscar comprender el asunto un poco más, para evitar palabras y actuares que luego me provocan conflictos con otros, conflictos conmigo misma y me perjudica en gran medida.

A este paso, también empezaría a confirmar que sí soy realmente conflictiva. Me aterra la confrontación y ser descartada es otro de mis grandes temores... pero no por ello negaré que lucharé siempre que sienta que deba hacerlo, lo vea posible y crea que algún tipo de victoria pueda obtener de ello.

Porque por mucho tiempo igual viví reprimiéndome a mi misma, en actitudes encadenando mis emociones, guardándome mis ideas, sufriendo hacia mis adentros mientras intentaba estar bien por fuera.

No quiero recaer en eso otra vez, nunca en verdad, tocará luchar por ese anhelo que, en practica, se volvería meta. Algún día tendré un modo de vida que fluya conmigo y no destruya las cosas que atesoro.

Y no hay algo que atesore más que las oportunidades y la existencia, el vivir: No quiero adoctrinar a nadie, aunque sí me gustaría reformar a varios. Pero reformarlos no está en mi, porque uno es el obligado a moldearse así mismo una vez alcanza su independencia como persona, por decirlo de alguna manera.

Por lo que, hablando para mí propia manera de ser, debería evitar reformar a otros, porque gastaría energías, sufriría yo y sería más bien un incordio que una buena practica...

Pero, aun con eso dicho, siempre estaré dispuesta a entrar... a comprender, a encontrar respuestas. No para reformarte, supongo, más bien para que juntos podamos abrir los ojos, escuchar otra realidad, comprender más allá de lo que damos por hecho y sentir un real panorama casi irreal, pero posible, tangible.

Bueno, me voy por las ramas.

Tan solo recordaré dos cosas para finalizar: No trates a otros como no te gustaría que te traten a ti, también recuerda respetar y, por sobre todas las cosa, nunca permitas sí está entre tus posibilidades que alguien te ridiculice, menosprecie y te descarte... solo por haber cometido un error, haber tropezado, haber sido como eres siempre, por entrar en un conflicto de incomprensión.

Porque para respetar realmente a los otros, primero deberíamos aprender a respetarnos a nosotros mismos; a amarnos, atesorarnos y no por ello dejar de juzgarnos.

Tal vez porque dejar de juzgar lo que nos parece extraño e inadecuado sería parte de perder la razón, ese raciocinio que nos hace más personas, menos bestia y, por ende, refleja nuestra humanidad.

Corazón y mente, comprensión y cariños. Fuerza y voluntad, coraje y temor. Eso y mucho más puede ser explorado, encontrado y comprendido. Así que, sin más que agregar, gracias por leer uwu
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