QUIERO VALE CUATROOO (QUIERO!!!)
Publicado por rapuma en el blog El blog de rapuma. Vistas: 130
Pocas veces en mi vida me ha dado tanta adrenalina un grito al aire, el cual se expande entre nosotros como un grito de guerra. Como primates comenzamos a babear, golpear la mesa y depositar un buen nutrido de insultos de toda índole al enemigo que alguna vez fue un hermano. Los nombres dejan de importar, también el espacio-tiempo dónde el resto desaparece, clavándonos en un cuadrado blanco gigante en donde el exterior no importa. Se pierde un poco la moral y la ética trastabilla por momentos, rayando casi la degradación. Todo es aplicable en este momento y hoy, como un flashback de Vietnam, lo recuerdo siempre con una sonrisa.
Fue el pasado sábado, donde nos reunimos en la casa de un amigo mío. Es mi despedida número 15 con estos chicos, somos tipo gitanos. Siempre encontramos un lugar para unas risas, un traguito y unos recuerdos para siempre. Hacía mucho que no lo hacía, para ser sincero.
Desde que me fui de Argentina, salvo en España (pero no siempre) en el resto de países no tengo un recuerdo de juntarme en alguna casa, a merendar o simplemente a tomar algo mientras nos contamos algunas pavadas. Mi último año en Australia, aunque fructífero, fue muy frío. Frío en el sentido de que la gente no va un martes a las 18 de la tarde a tu casa porque si; tiene que haber un plan antes, una organización. No siempre pueden y tampoco se busca mucho lugar para que ocurra. Simplemente no tienen "tiempo" para estrechar lazos sociales. Y al llegar de nuevo a Argentina, después de seis años, fue una cosa que me impactó mucho aquello. No bien pisé las tierras del fernet y el asado me llovieron solicitudes de planes para juntarnos, algunos organizados pero muchos improvisados y en el momento.
EXTRAÑABA ESO. EL QUILOMBO. LA IMPROVISACIÓN. QUE NAZCA SIMPLEMENTE.
AAAAAAaaaaaaaaaa
Herrrmoso momento el juntarse con tus amigos! juntarse simplemente porque tenés ganas y querés compartir. Es sincero. Es único. No sé como describirlo. Verlos de nuevo fue como un no sé-qué en el aire, un olor familiar. No fue incómodo y eso fue lo mejor. Fue tan natural como si esos seis largos años no hubierado estado afuera. Años y años de aventuras nuevas qué contar y ellos tan ansiosos por oírlo todo. Hasta el último detalle, que considero algo tan puro que no puedo transcribirlo.... peeeeeeeeeeeero esto no tenía nada que ver a lo que venía el tema en cuestión. Perdón, desvarío mucho porque quizá me fumé un bongaso.
Estábamos en la casa de mi amigo, jugando al primer partido de TRUCO. Mis compañeros estaban golpeados, debilitados. Los gritos de nuestros enemigos nos mermaba la voluntad, como si supieran nuestros puntos débiles. Yo miraba el marcador, asustado. Ellos estaban a siete puntos de salir y nosotros estábamos atrás, tan atrás como nos era posible.
Seba, mi compañero, cuando levanta las cartas cierra los ojos, abatido. Rápidamente no pierdo tiempo y miro de reojo a Kevin, mi pie. Me mira y frunce la nariz pero no me hace más gestos. Miro al hijo de puta del otro equipo que estaba delante mío, el Tincho o Tito, me miraba sin parpadear, como si pudiera leer mis cartas. Poco a poco revelo mi mano, veo un mugroso cuatro de espadas y un dos de trébol y un ancho falso.
"la concha de mi madre"
Tito: Dale, jugá.
Seba: ¿Voy? ¿O vienen?
Rapuma: Vení, vení.
Kevin: Pará, pará. ¿Qué tienen ustedes?
Tito: Ah bueeeno... mamita.
Seba: Puedo ir pero quedo en bolas, eh
Jorge: Dale, pelotudo. Jugá
Seba: Dale, vení.
Rapuma: Vengan acá, vengan acá. Tengo el macho.
Jorge: Acá lo tenés, pete
Jorge tira el macho de espadas y vi como Seba movía la cabeza, desconsolado. El equipo rival, liderado por Jorge, Tito y Tomás, ladraban eufóricos.
Tomás: Bueno, ¿para la mentira? ¿tenés?
Jorge: Treinta de mano
Seba: Que vas a tener treinta, la concha tuya
Tito: ¿Vos decís que ellos tienen para el ENVIDO?
Lo presentí pero no pude hacer nada para evitarlo, ni bien Tito dijo envido, Kevin se pone de pie, y señalando con el dedo a Jorge le grita:
Kevin: ¡¡¡¡FAAAALLLLLLTA ENVIDOOOOO!!!!!
Seba recupera su cordura, es como si ese grito le hubiera llenado el pecho de júbilo. Lanza un aullido mientras se golpea en el pecho. Me levanto yo también y le grito la misma frase, una y otra, y otra vez.
"¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡FALTAAAAAAAA ENVIIDOOOOO!!!!!!!!!!!!!!"
El equipo rival se miran desconcertados, preocupados. Lo noto. Lo huelo en el aire. El miedo.
Rapuma: ¡Dale, cagón!
Jorge: Na, no sumo.
Tomás: ¿Vos?
Tito: Las viejas...
Seba: ¡FALTA ENVIDO!
Kevin: ¡DALE, LOCO! ¿QUERÉS O NO, LA CONCHA DE TU MADRE?
Tito: No quiero
Dimos un grito en conjunto y nos pusimos de pie mientras nos abrazábamos como si hubiéramos ganado la Champions y en realidad apenas eran dos puntos. Lo que no sabíamos, es que detrás de aquella mentira ganada, nos faltaba el ...
Jorge: ¡TRUCO, HIJO DE PUTA!
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