Pobres Diablos... [Looney Tunes]

Publicado por BúhoOscuro en el blog La Taberna de BuhoOScuro16. Vistas: 399

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Dentro de tu cabeza, está tu mejor amigo,
Sangraré, pero no por los demás.
En los vidrios rotos, está tu falso reflejo,
Ya tuve suficiente, es tiempo de algo real.
—Critical Acclaim [Avenged Sevenfold]
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Las cámaras, suelen ser las más grandes cómplices y testigos de todo imperio televisivo en el mundo.

No importa para quien o en qué área te desenvuelvas; ellas tienes ojos en todas partes en espera de un movimiento en falso; las luces de sus flashes en constante asecho, listas para activar la alarma y enviar la señal a sus compañeras, iniciando la emboscada. Al inicio no lo parecen (Pero al inicio, nada parece ser lo que realmente es) tú las ves, y lo único que miras es una maquina inofensiva cuyo único propósito es hacer que “brilles” y “destaques” por sobre todos los demás. Piensas que con ellas podrás llegar a todos esos hogares, con tus bromas inteligentes y chistes con doble sentido, a iluminar el corazón de la gente y alegrar la infancia de todos esos niños del mundo que te observan; pero entonces sucede. Suele ser justo en el momento en el que logras llegar a la fama y finalmente alcanzar el siguiente nivel, ese en el que te adueñas de tu propio séquito con todo y club de fans incluido, cuando comienzas a notar, que las susodichas cámaras (esas a las que les debes toda tu lograda popularidad) no son tus socias ni aliadas, como creíste.

Primero, recibes una molesta llamada un domingo por la mañana de alguien cuyo nombre no recuerdas, pero te esfuerzas por evocar, al momento en el que comienza a soltar instrucciones a diestra y siniestra que terminan contigo en el sofá, sosteniendo el control remoto, buscando un canal en específico para observar un aburrido noticiero matutino. Un segundo después aparecen imágenes acusadoras en portadas de revistas (Unas más delatoras que otras), los chismes y cotilleos no se hacen esperar, atacan y apuñalan con toda la saña y malicia que tienen permitido, lo suficiente para alimentar los embustes, pero no tanto como para merecer una demanda.

Son astutos, les das el crédito por eso.

Sim embargo, no eres tú el que recibe toda esa bola de habladurías, no es a ti a quien acusan y humillan, y como tampoco lo conoces, no te importa. Decides ignorarlo y seguir con tu vida.

Allá la mala suerte que tuvo el pobre diablo al haber bajado la guardia.

Después, las cosas cambian, la imagen del “pobre diablo” en aquellas portadas de revistas cambia por la de alguien cercano. Esta vez es diferente, porque esta vez lograste conocer a quien ahora se convierte en el “Nuevo pobre diablo” y descubres que los chismes no están tan alejados de la realidad pero tampoco son tan ciertos como quieren mostrarse. Toda mentira necesita una base bien fundamentada. Por eso algunas “calumnias” son más creíbles que otras, y por eso algunos “pobres diablos” son más propensos a estas que otros. Lo ignoras de nuevo.

No es tu problema; pero desde entonces no bajas la guardia.

Comienzas a ser más discreto, tienes más cuidado de todas las palabras que podrían salir de tu boca (Ya sea en un lugar público, o en una reunión privaba) las cámaras son todo lo que conoces así que están por todos lados, rodeándote, vigilándote, el más mínimo error podría ser el fin de tu carrera. Le das la bienvenida a las sonrisas falsas; la actitud triunfadora que jamás abandona a tu personaje. Comienzas a elaborar y coleccionar todo tipo de respuestas ingeniosas en caso de ser asaltado por ellas en medio de algún evento importante (Como en la visita a tu supermercado favorito, por ejemplo) y te vez en la necesidad de actuar todo el tiempo. Finges ser alguien que no eres, y te terminas acostumbrando tanto a hacerlo, que se convierte en tu nuevo yo.

Te vuelves tan talentoso interpretando tu papel, que pronto eres una de las más grandes estrellas de tu casa productiva. Y al serlo te conviertes en el centro de atención, todas las cámaras te están apuntando. Tu imagen siempre puesta en sus reflectores, grabada en sus faros; en espera a que tropieces y caigas, listas para documentarlo y compartirlo con el mejor postor. La sonrisa falsa se vuelve permanente, ahora ya no parece tan falsa, la has estado practicando durante mucho tiempo para poder lograr ese efecto; tus diálogos se vuelven monótonos y aburridos, tus compañeros de trabajo son incluso más monótonos y aburridos. Ya no sientes la misma emoción que solías tener al momento de entrar a un set de grabación; de un momento a otro todos te están adulando, te nombran su líder sin muchos miramientos, te alaban y corean tu nombre como si fuera una especie de himno. Y tú…

Tu aceptas todo lo que te ofrecen con una leve reverencia, y un guiño coqueto.

Sabes que en los rincones oscuros de las esquinas los ojos de los faroles y bombillas esperan ver con ansias tu caída, así que les sonríes en una clara muestra de bravuconería, es tu sutil manera de mostrarles el dedo medio sin que los niños lo noten.

El tiempo sigue pasando y todos te continúan observando; ahora eres el rey de tu propio imperio, y las luces brillan tanto y tan fuerte que no hacen más que elevar tú ya renombrado ego. Descubres que ser el que manda tiene sus beneficios, le encuentras gusto al poder, a ser siempre el que tiene la palabra, a tener a todos comiendo de la palma de tu mano. Y se siente bien. Se siente genial tener siempre el control de la situación, eh ignoras el hecho de que en todas las fiestas y celebraciones que organices, siempre, cuando la lluvia de disparos, yunques y dinamitas comienza, hay un sólo cartoon que se atreve a apuntarte a ti. Uno y sólo uno, que jamás término de aceptar el hecho de que tú estrella brille más que la suya propia.

Pero no importa, tarde o temprano se terminara integrando en el grupo; En tu mundo perfecto no existe ser en la tierra al que no puedas tener bajo tu completo dominio. Sabes que también caerá.

Eventualmente.

Pero tu vida sigue siendo aburrida a pesar de que todos en tu imperio te obedezcan (algunos de manera más sutil que otros) y descubres que tener a alguien que te lleve la contra en todo vuelve las cosas un poco menos molestas.

Por lo que, finalmente, ya cansado de sus provocaciones, decides aceptar el reto; es allí cuando los roces comienzan. Los comentarios soeces llenos de sarcasmo se hacen presentes, al igual que las bromas pesadas y de mal gusto. Tienes que concentrarte más en conservar tu papel pues has descubierto a tu sonrisa flaqueando en varias ocasiones, y eso es algo que no puedes permitir. Te sorprende el hecho de que, a pesar de su personalidad explosiva y extravagante, sea capaz de devolver cada comentario elaborado con otro igual de inteligente y mordaz, obligándote a callar por breves segundos para responder conforme el nivel lo amerite.

Las cámaras brillan, y silban de emoción, cuando por fin logran obtener algo de tu parte después de un descuido. Los reporteros no paran de hablar cuando el “¡Boom!” de la semana está por convertirse en la noticia del año. No es la gran cosa, ni siquiera para ser llamada una “Verdadera noticia”, habías hecho cosas que ameritaban más controversia que esto*; pero es lo único que han podido sacar de ti durante todos estos años que no está relacionado a uno de tus episodios, y es claro que están dispuestos a sacarle provecho. Así que un par de imágenes de lo que podría ser una discusión acalorada y un par de anónimos testigos, es todo lo que se necesitan para darle al conejo favorito de la Warner un enemigo jurado. Y eso te molesta, porque ahora tu mundo perfecto está teniendo una falla. Eh intentas remediar las cosas, intentas disfrazar todo con la excusa de “Es un simple ensayo” y sólo te cuesta un par de chistes de patos y mordisquear una zanahoria para obtener un nuevo proyecto que sirva para encubrir tu pequeña mentira emplumada. Lo que sólo te hace odiarlo más, por ser el culpable de dañar tu imagen y obligarte a buscar una solución a algo que no debió pasar en primer lugar.

¿Por qué no puede ser un Looney normal y elevarte en un pedestal como todos lo hacen? Excepto que, los Loonies en realidad no eran muy normales que digamos. Y este, estaba un poco más loco que el resto.

No te cuesta trabajo hacer que él acepte. La oportunidad de insultarse e intentar asesinarse mutuamente en televisión abierta no les desagrada a ninguno, al contrario, era bien recibida; así que deciden no perder más el tiempo, y ponen manos a la obra. Los disparos hacia la cara del pato se volvieron un clásico, al igual que la manera en la que su pico sale desprendido de su rostro. Pero esas eran sólo las escenas que se mostraban al público. Las que todo el mundo conocía, e ignoran completamente el hecho de que Duck también hace de las suyas, logrando despistar al pobre diablo de Elmer y hacer que te dispare, ganándole reclamos y amenazas por parte de los directores, dañando materiales para que te exploten en la cara o te envíen hasta el otro extremo del set envuelto en humo y hollín para luego explotar en carcajadas mientras todos corren a auxiliarte, limpiando y buscando heridas inexistentes (Por supuesto que no las encontrarían ¡Eres un Cartoon! Tú no sangras, no te lastimas, no de verdad*).

O como en este momento, cuando la soga que sostenía el piano que caería en el momento exacto en que te movieras y el pato tomara tu lugar, se rompió, cayendo antes, aplastándote (Literalmente).

Debajo de la madera rota, y piezas de piano sueltas, logras escuchar el “¡Coooorte!” exaltado del director mientras van a ayudarte y tratan de quitarte el pesado objeto de encima. Duck, a lo lejos, se está partiendo de la risa, burlándose de “Tu buena suerte” y tú no te molestas en borrar la sonrisa tosca que debes tener en tu cara; porque eres un Looney, y no cualquiera, eres El Looney así que no puedes darte el lujo de mostrarte derrotado delante o fuera de las cámaras; y porque en tu interior te estas jurando desquitarte al doble para eliminar de una sola vez esa sonrisa fanfarrona y mirada de superioridad con la que siempre te ve. Y sabes que será divertido ver como la expresión en su cara cambie, porque ya has hecho que lo haga.

Y él también a ti;

Ambos están atrapados en un ciclo interminable de insultos, bromas e intentos de asesinato, porque esa es la relación que sostienen. Esa es la razón por la que trabajan juntos.; Porque se odian, se odian a muerte, e intentan demostrárselo como si no hubiera un mañana; pero no pueden hacerlo, no rodeados de tantas cámaras y reporteros. Porque en tu mundo perfecto, la primera cosa que descubriste es que en realidad tu mundo no es tan perfecto.

Y la segunda era, que tener un “Enemigo jurado” era más entretenido de lo que creías.

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—Pobre intento de "Baffy" por la madrugada xD​
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