Para las mascotas [Un Valentín Diario 2023]
Publicado por Ruki V en el blog Espíritu encaminándose. Vistas: 191
Pensando en todo lo que pude ver,
A esta bonita conclusión llegué:
Todos somos necesarios
El 30 de Abril del 2009 (creo), como regalo del Día del Niño, mi mamá me compró mi primera mascota.
Una tortuguita.
Llamada "Tonta".
¿Que por qué se llamaba tonta? No recuerdo que mi hermana mayor y yo hayamos podido ponernos de acuerdo en un nombre el día que la compramos. Recuerdo haber propuesto Squirtle y lo rechazó. No recuerdo qué propuso ella. Y no fue que cada una propusiera un solo nombre, pero ninguno nos convencía (?)
La tortuga tenía una pecera que no era lo suficientemente alta. Por lo tanto, se escapaba literalmente a diario, siempre yendo a esconderse a los rincones más oscuros y sucios de nuestro cuarto. Y yo siempre me quejaba, diciendo que me parecía absurdo: que daba la impresión de que la tortuga se quería ocultar ahí para morirse.
Entonces la llamaba tonta.
Y el nombre pegó.
Luego de dos cambios de pecera, duramos con ella cinco años. Cuando finalmente llegó el día en que no despertó de su última hibernación, mi hermana estaba mucho más triste que yo. Yo no estaba triste para nada. Mis primos habían tenido tortugas de mascota antes y me gustaban, pero la mía me daba igual (???)
Probablemente eso suena muy mal. Quiero que sepan que no es que no me gusten los animales; creo que simplemente no estoy calificada para cuidar de uno. Me hubiera gustado crecer con un gato, para haberme acostumbrado a la responsabilidad, pero a mamá es a la que de hecho no le gustan los animales.
En fin. No sé si las mascotas son para mí.
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