Nada es perfecto

Publicado por Hilda en el blog Las ruinas del pasado y presente. Vistas: 112

Por su puesto con esto me refiero nada menos a:

Platinum End


Y bueno, ¿Qué se podía esperar de una serie sumamente depresiva? Pues un final envuelto en tragedia, a fin de cuentas los elegidos para ser Dios, fueron simples personas que habían perdido el deseo de vivir.

Tal vez la única excepción fue Susumu, un niño insoportable que no quería hacerse con tal responsabilidad a diferencia de Metropoliman, aunque luego de su derrota ninguno quiere tomar el cargo así que se lo dan a la persona menos apropiada.
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A fin de cuentas todos buscaban su felicidad y no les importaba lo que les ocurriera a los demás. Esto es comprensible ya que casi ninguno de ellos tuvo la ayuda de otros.

Y bueno, es curioso que a pesar de que habían obtenido poderes y sido salvados por ángeles aún así el profesor Yoneda no tuviera un poco de esperanza y clasificara a éste ser superior como una criatura.

Sin embargo, es molesto que se tomaran tantos capítulos para discutir sobre si “El hombre creó a Dios” o “Dios creó al hombre” el eterno debate dentro de la rama de la filosofía con un sinnúmero de exponentes que ya me tenía cansada.

Posdata: Menudo protagonista más egoísta fue Mirai Kakehashi.
Nota: Me parecían innecesarios esos trajes de súper-sentai, porque bastaba con una máscara o un disfraz más sencillo para esconder su identidad, pero bueno, cosas de japoneses.
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