Memorias de Nanary: Recuerdos de Rue (parte 27)
Publicado por Rue Beyond en el blog El blog de Rue Beyond. Vistas: 372
"Me sentía algo extraño viviendo con Melody, mas que nada me sentía incomodo, cada mañana al verla en pijama y toda despeinada no podía evitar reírme, ella se enojaba cada ves que lo hacia, los momentos que pasábamos juntos eran grandiosos, cada día era divertido a su lado, mientras mas lo pensaba mas me daba cuenta que ella era todo lo que había soñado en mi vida, era con quien quería estar por siempre, claro si ella me lo permitía, pero antes de eso tenia que afrontar a mi familia, debía regresar, la mañana que decidí ir a la mansión, mientras desayunábamos Melody me miraba fijamente.
—¿Te pasa algo? —Me miro curiosa— Siento que algo no esta bien.
—No pasa nada, no te preocupes por mi. —Le sonreí como siempre lo hacia.
—Siempre que me sonríes así me preocupo mas. —Note que su mirada se había vuelto triste.
—Regresare a la mansión, debo afrontar a mis hermanos. —No pude resistir y confesé.
—¿En verdad piensas volver con ellos? —Me miraba asombrada.
—Tengo que, pero no te preocupes, nunca mas me volveré a alejar de ti, sin importar nada. —La mire a los ojos— Confía en mi.
—Sabes que confió ciegamente en ti —Me sonrió.
—Regresare, te lo prometo. —Continuamos desayunando.
Prepare mis cosas, no sabia cuanto me tomaría arreglar las cosas, para empezar no sabia como reaccionaria Zuyumy al verme, después de pensar que había muerto, al terminar de prepararme, me dirigí a la puerta, ahí me esperaba Melody, antes de salir de su casa me abrazo, me pidió que regresara con vida, le bese la frente y le pedí que no se preocupara por mi, que yo estaría bien, salí de su casa y extendí mis alas, al emprender vuelo, voltee y pude ver a Melody observándome a lo lejos.
Al llegar a la mansión mi cuerpo estaba ansioso, no sabia que hacer, ni siquiera quería llamar a la puerta, pero debía hacerlo, debía afrontarlos y decirles que no pensaba regresar, que me dejaran en paz, que ya no me buscaran otra vez, cuando me arme de valor toque el timbre, se escuchaba como si alguien fuera corriendo torpemente en dirección a la puerta, me lleve una gran sorpresa cuando Zuyumy fue quien abrió la puerta y se abalanzo sobre mi abrazándome, al abrazarme comenzó a llorar.
—¡Estas vivo! ¡Estas vivo! —Gritaba mientras lloraba, la abrace, ella me miro atentamente y yo le sonreí.
—No moriré tan fácilmente, así que no te preocupes por mi —Sus ojos se llenaron nuevamente de lagrimas y volvió a llorar.
—No debiste defender la, siempre te dije que ella no era buena, por su culpa casi mueres —Realmente había muerto pero no pensaba decírselo.
—No paso como tu crees, ella me salvo la vida dos veces, de no ser por ella no estaríamos hablando en este momento.
—Dejemos eso de lado, entra, es una gran noticia que estés vivo, todos deben saberlo.
Me llevo dentro de la mansión completamente emocionada, llegamos al comedor, parecía que había llegado justo a la hora de la comida, todos se quedaron completamente atónitos, parecía que todos pensaban que yo estaba muerto, se levantaron de sus asiento y fueron hasta donde yo estaba para abrazarme, después de ello los mire fijamente, era el momento de decirles la verdad.
—Tengo un anuncio que darles.
—¿Pasa algo malo Rue? —Me pregunto Zuyumy un poco preocupada.
—Yo no pienso volver a la familia, ya no pienso seguir esta vida. —Todos me miraron sin decir nada.
—¿Como que no piensas regresar a la familia? —Anubis fue el primero en reaccionar.
—Renuncio a esta vida y nada de lo que digan me hará cambiar de opinión —Anubis dio un paso adelante y extendió sus alas, parecía molesto.
—Nadie renuncia la familia, por algo somos una familia —Sus ojos me miraba desafiantes, como si me odiara.
—El ha tomado su decisión Anubis. —Intervino Zuyumy, aunque tampoco se veía contenta con mi elección.— Solo podemos respetarla, así que no empieces, recuerda que todos somos libres de elegir nuestro propio destino. —Anubis no protesto, guardo sus alas y se acerco un poco mas a mi.
—Él ira por ti, eso ten lo por seguro —Cuando dijo eso se me erizo la piel, sentí un frió recorrer mi cuerpo.
Cada uno de ellos regreso a su lugar en la mesa, como si nada hubiera pasado, de pronto el aire del lugar había cambiado, era tenso, subí a la que una vez fue mi habitación y tome algunas cosas mías que tenían cierto valor sentimental para mi, después de tomas todo lo necesario regrese a la estancia, de ahí Zuyumy me acompaño a la puerta, me sentía un poco mal por marcharme solo así, sin mas.
—Si realmente quieres esa vida tranquila y en paz que tanto deseas en tu corazón, debes ser lo suficientemente fuerte para poder derrotarlo a Él, sino, Él jamas te dejara en paz. —Me abrazo muy fuerte— Siempre seremos hermanos, hasta el final.
—Claro siempre seremos hermanos, sin importar nada, eso ten lo por seguro —Yo también la abrece un poco fuerte, se despidió de mi y antes de comenzar a volar me detuvo.
—Si un día quieres enfrentarlo, búscame a mi, si puedes derrotarme, puede que puedas hacerle frente un día, te quiero Rue.
—Yo también te quiero Zuyumy.
Extendí mis alas y volé sin mirar atrás, una parte de mi los extrañaría, había pasado muchas cosas con ellos, pero nunca lograría nada de seguir ahí, antes de regresar con Melody decidí ir a mi antiguo hogar, tenia algo que hacer antes de irme, al llegar a ella me entro la nostalgia, se veía tan deprimente, se notaba que llevaba años sin ser habitada, la casa de mi antiguo perro, el cual deje libre antes de irme a la mansión, estaba llena de polvo y telarañas, entre a mi habitación, comencé a buscar en uno de los cajones de mis muebles, hasta que la encontré, una pequeña caja negra, la cual estaba completamente cerrada, la guarde en mi bolsillo, al salir de la casa fui a donde estaba la moto llena de polvo, cruce los dedos por que esta prendiera y así fue, la medio limpie y subí a ella, antes de irme use mi fuego negro para quemar la casa y todo lo que había en ella, acelere rumbo a la ciudad, para ir a casa de Melody, mientras conducía llegaron a mi todos los recuerdos que tenia de ese hogar, fueron tiempos muy buenos, casi toda mi vida había estado allí, pero era hora... De seguir adelante"
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