Mariposa y mentiras [Dibujo y relato]
Publicado por Kaisa Morinachi en el blog Crazy house. Vistas: 152
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Creo que son mis personajes más negativos.
Recuerdo haber hecho a la de coletas primero, un día que me dolía la espalda. Representé ese dolor con ella, después cree otros tres personajes más que ahora comparten ¿Historia? ¿Concepto?
Las personalidades recién estoy definiendolas, como todo lo que hago.
La chica de la izquierda es la misma del primer dibujo.
De paso aprovecho de hacer una mini-narración:
Compañeras"En el mundo hay todo tipo de personas, entre cuatro paredes hay todo tipo de alumnos, entre tres chicas se pueden encontrar todo tipo de incongruencias.
Definitivamente la primera que resaltaba era la del violáceo cabello oscuro. Llamaba la atención por su apariencia —linda figura, extraño pelo y ojos azules—. Por conversar con casi todo el curso y, además, por el llamativo parche que tenía en su ojo izquierdo... Nadie sabía por qué tenía en ese parche, era descortés, pero yo la observaba muy seguido debido a eso ¿Qué le había pasado? Nunca parecía mencionar mucho al respecto "Un pequeño accidente" y similares eran sus respuestas cuando alguien le preguntaba. Su tono de voz al responder aquello parecía decirte que no siguieras indagando más allá de eso, espeluznante, más aún cuando su risueño rostro, de sonrosadas mejillas, no se distorsionaba ni un poco de su expresión de felicidad continua... Y aún así; algo te provocaba demasiada incomodidad como para seguir preguntando, más de la que te puede causar de por sí indagar en los accidentes ajenos que dejan marca.
Pero eso era lo único peculiar en ella. Normalmente era muy alegre, se tendía a aburrir demasiado en clases, también era algo tonta o ingenua, nunca le vi ser mala persona, pero si era bastante mosqueante.
La otra que más resaltaba... era aquella que se sentaba en primera fila apegada con su pupitre a la pared —la que no tenía ventanas—, de coletas muy bien formadas, que normalmente llevaba un vestido que parecía ser de tela muy delgada, cosa rara: en las mañanas hacía demasiado frío ¿Cómo lo soportaba? Bueno, había gente que parecía tener el don de no resfriarse, no importa cuanto tiempo pasaran expuestos al frío, de seguro ella caía en esa categoría. Era muy distante, pocas veces hablaba con otros alumnos y cuando lo hacía era demasiado concreta; desinteresada, fría como su cuerpo. En realidad no la culpaba, normalmente todos la ignoraban y ella ignoraba a todos, por lo que no debería ser raro su desinterés en las conversaciones ¿No? Aun así, a veces teníamos la oportunidad de verla romper las casillas de su monótono comportamiento: podía sonreír, aunque muchas veces parecía tener socarronería al hacerlo, también podía poner expresiones de tristeza y miedo... Enojo, sobre todo enojo. Si le rompían su calma de indiferencia, si le tocaban la fibra sensible... No eran cosas que me apetecía recordar, un compañero terminó con un tajo en la frente tras ser golpeado por aquella mesa.
Puede que en realidad todos la ignoraban por eso: era tan indiferente que nadie sabía como actuar con ella, ni como ella actuaria con alguno de nosotros. Tras su arrebato de ira, que terminó con nuestro compañero con un parche en la frente, nunca más volvió a mostrarse violenta... No con indicios físicos, por lo menos... Tan irrelevante... En verdad era increíble como resaltaba y al mismo tiempo no, hasta el profesor se olvidaba de mencionarla en la lista, había veces en que parecía no haber asistido a clases, pero apenas alguien hacía la pregunta ella respondía que si, había asistido a clases.
Y lo que más me chirreaba de aquella chica, que siempre parecía sacar grandes puntajes en pruebas, era como nadie parecía influirle el botón rojo que tenía en su nuca... Y sorprendentemente, para mi también me era indiferente, obviamente extraño también, pero indiferente a fin de cuentas.
La verdad es que nunca había comentado esto a alguien, porque sería irónico viniendo de mi parte decir que esas chicas ocultaban aún más cosas de las que parecían mostraban, cuanto yo misma tenía escondidas peculiaridades en mi interior... Y seguramente no eramos las únicas."
Dejó el lápiz sobre su escritorio, para levantarse y, frente a la ventana ahora, estirarse perezosamente. Tras escribir todo aquello se había percatado de algo...
La rubia silenciosa, a la cual le dirigió la palabra esa mañana de casualidad, era la única que se juntaba con ambas chicas... Eso la hacía entrar a la lista ¿No?
Con el atardecer, el día llegó a su fin.
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