Lo que te gusta, y lo que aprendes a hacer.

Publicado por Durazno en el blog El blog de Durazno. Vistas: 235

En la universidad o en la escuela (las más flexibles) te dan ciertas libertades para tomar algunas asignaturas o talleres que te llamen la atención, que creas que te ayudarán a desarrollar alguna competencia o una habilidad que creas necesaria para la vida.

Una vez estás dentro, lo esencial es la teoría. Se te presenta el objeto en cuestión, el por qué es, (a veces) su historia, el procedimiento y la práctica. Cuando accedes a un objeto desconocido y esculpes su forma desde la bibliografía externa, extranjera, sin antes haberlo intentado nunca, es casi mecanizar la habilidad. Un ejemplo del fútbol, que siempre me es la explicación más fácil de dar:

Messi, Ronaldinho, o cualquier deportista del cual conoces es extraordinariamente talentoso(a), no necesitan una rutina rígida o un trabajo duro para destacarse. Lo harán, de una forma u otra, de manera natural, porque han tocado y se han formado con el objeto (el fútbol o el deporte) desde siempre, incluso antes de ser sometidos a un entrenamiento. Ronaldinho jugaba fútbol de muy pequeño en las favelas, y reza la mitología que lo hacía descalzo, pues sus padres no podían costearles un par de botines. Lionel Messi se formó en las inferiores de Newells, equipo argentino, que si bien ya es un poco más profesional que empezar en el barrio, es mucho más rudimentario y "artesanal" que forjarte de lleno de principio a fin en Europa; conocida por ser cuna de un fútbol más esquemático. Ronaldinho y Messi no aprendieron lo visceral del deporte (no lo entiendan como repugnancia, sino como lo nuclear, lo estrictamente teórico) sino que hicieron de él una perspectiva propia más virgen antes de entender el objeto con toda la fuerza teórica respectiva. Se hicieron con el objeto antes de conocer plenamente de qué se trataba y como mecanizarlo cual profesional. Un jugador europeo, tal vez más profesionalizado desde la infancia, no puede tener este contacto que tiene el sudamericano con el fútbol, porque su forma de ver el deporte es previa a entender la estrategia y la función. El diez clásico sudamericano no tiene lugar en el fútbol europeo porque no cumple las funciones que se necesitan en el deporte europeo; el diez clásico hace lo que quiere porque es talentoso. Si quiere subir a atacar, sube y ataca, si quiere romper las defensas, mete un pase que deja parados a los centrales para que el delantero se les cuele por un lado. En el fútbol europeo, mucho más recto y ordenado, no hay lugar para que un jugador haga lo que quiera.

Este contacto previo más virgen e inocente parece forjar una visión muy distinta del objeto a la que se construye científicamente tras conocer sus motivos fundamentales, porque tiene un valor añadido muy distinto; aquel objeto (te) llamó la atención lo suficiente para adentrarte en él sin saber muy bien lo que estás haciendo. ¿Esto da una ventaja versus los que aprendieron a hacer o a relacionarse con el objeto? No necesariamente. Para cuestiones científicas sí o sí requieres apoyarte en bibliografía para no cagarla; no se puede aprender de un cultivo sin saber bien qué hace qué cosa.

Eventualmente hasta los más talentosos terminan rindiéndose, si no quieren diluirse entre la multitud, a la técnica del conocimiento. De ahí el dicho: el trabajo duro vence al talento natural... pero sólo si el talento natural no trabaja duro. Por eso Messi hoy para muchos es el mejor jugador del mundo, porque tiene algo que Cristiano no: fútbol sudamericano corriendo por sus venas; vértigo, soberbia, arrogancia y humildad al mismo tiempo.

No necesitas saber cómo se hace algo para hacerlo. Si quieres hacerlo de la manera correcta por supuesto que tendrás que recurrir a la teoría, pero si aquel objeto que te interesa te da un breve espacio de un intento más puro, libre de cualquier metodología, aventúrate. Si no sabes como hacer poesía, haz lo que tú consideres poesía hasta que te estanques y quieras saber qué es lo que el mundo entiende por poesía, o qué es lo que espera de ella. En una de esas, en un intento virgen, logras hacer algo que es parte del método.

Espero se entienda, y si no, pues pregúntenme... que les diré el como.
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