Fausses amitiés
Publicado por Lionflute en el blog El blog de Lionflute. Vistas: 462
En 2008 y hasta 2010 formé parte de una prquesta juvenil en Chile. Gran parte de mis amistades de adolescencia las forjé en aquella agrupación y muchas de aquellas personas siguen aún en contacto conmigo de una u otra manera. Una de estas personas era Karla, una amiga de esas que no son tan cercanas, pero su simpatía le hizo ganarse un espacio en mi corazón. No era de estas personas que siempre estuvieron conmigo en las buenas y en las malas, sin embargo era de esas personas con quienes era agradable pasar el rato y con quien pude tener una que otra conversación. Sin embargo, un día unos amigos se reunieron y deliberadamente no me invitaron a la fiesta. Me enteré unos días después aunque no le di demasiada importancia al asunto, claro que las razones me dejaron una pequeña grieta en ella corazón. Fue Karla quien, específicamente, pidió que no me invitaran. Hasta el día de hoy no sé qué hice para ganarme su desprecio, pero entonces me borró de facebook y nunca más volví a encontrarla siquiera por la calle. Tanto no me dolió el que fuera ella como el no entender el por qué.
En 2013 y antes de venirme a Francia, me hice amigo de un grupo de estudiantes de arquitectura de una universidad de mi ciudad. En un momento de crisis con mis amistades regulares (músicos en general), terminé por volverme muy amigo de este grupo, siendo con ellos con quienes pasé mi fiesta de despedida antes de dejar la ciudad que me acogió 4 años como estudiante. Dentro de este grupo se encontraba Diego, alguien que se volvió realmente un amigo para mí y con quien compartí gran parte de mis experiencias y vivencias al venir a vivir aquí. Casi terminando mi año acá, parte de este grupo vino a concursar a París durante un mes y durante ese tiempo viví y conviví con ellos. Diego fue uno de mis grandes cobijos y en quien descargué mis más profundas frustaciones y tristezas estando acá. Admito que lo sofoqué un poco en busca de aquello que no encontraba en estas tierras extranjeras, pero eso no hizo más fácil sobrellevar lo que pasó después. De repente, sin previo aviso, desapareció de mis contactos de Facebook. Por lo general no es algo que me moleste en sí, pero viniendo de alguien que consideraba tan cercano, admito que me dolió. Intenté obtener explicaciones, pero sólo encontré evasivas y finalmente una escueta explicación apenas suficiente. Decidí yo mismo alejarme para evitar malos entendidos, pero la herida sigue abierta.
Este año conocí una amiga maravillosa. Habíamos llegado (o al menos eso creía yo) a un entendimiento mutuo genial. Muchas veces me quedé a dormir en su casa y conversamos de intimidades que sabíamos no podíamos hablar con cualquiera. Creía que estaba llegando a conocerla cuando de repente y paulatinamente las cosas cambiaron. De repente unos accesos de rabia la atacaban y se descargaba en mí. Nunca fueron ni duraderos ni por grandes motivos, visto desde fuera, pero desde mi mirada algo me decía que algo se estaba gestando. Hace unos días tuvimos una discusión que no debió pasar a mayores, pero que terminó conmigo saliendo de el lugar en cólera y al borde del llanto. Lo que más me apena no es lo que allí se dijo (y que hasta yo tengo de donde arrepentirme) sino el cómo se dijo y en las circunstancias en que se hizo. Ver sus ojos llenos de furia escupiéndome palabras con el sólo fin de hacerme sentir mal, recriminándome por cosas que nunca supe que hice. Aún no entiendo como llegué a merecerlo. Me duele que no quiera hablar al respecto. Me duele que al día siguiente no haya querido dirigirme el saludo, alegando luego rabia acumulada y que horas más tarde quisiera hacer como si nada hubiese ocurrido. Cómo pudo pasar del cariño al odio sin yo siquiera saber qué hice.
Luego de estas experiencias me pregunto si el problema soy yo o lo fue cada persona en su momento, pues cada quien tiene su verdad, sin embargo creo que nunca lo sabré si nunca llego a entender sus motivos. No le deseo mal a ninguna de estas personas, muy por el contrario: Espero de todo corazón lo mejor para sus vidas. Espero también, algún día, llegar a entender qué es lo que les hizo sentirse tan mal a mi lado y ver si quizás es algo queque deba cambiar o fue simplemente un malentendido, pero mientras ellos no quieran compartir su verdad, no me queda más que intentar borrar el pasado y seguir adelante, intentando ser la mejor persona que pueda ser.
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